¡Ya está aquí el nuevo libro de la Banda!

¡Ya está aquí el nuevo libro de la Banda!

29 noviembre 2017 - Publicado por Zoé - 4 comentarios

¡Por fin! Esta semana ya está en librerías

Zoé y el tesoro del zar

¿A que os morís de ganas de leerlo?

¡Pues aquí os dejamos el primer capítulo! ;)

 

Capítulo 1: La casa rosada

Liseta estaba muy alterada.

¡Llevaba semanas preparándose para la llegada de Anna!

Y ahora que ya estaba en su casa, nada salía como ella lo había planeado.

¿Que quién era?

Anna era una chica de nuestra edad, recién llegada de un país en guerra del que había tenido que huir después de haberlo perdido todo.

—No quiere hablar conmigo —se lamentó Liseta—. Creo que le caigo MAL.

—Eso es imposible —rebatí—. ¡Si a todo el mundo le caes bien!

—Entonces, será que siente nostalgia de su casa —apuntó.

¿CASA? —preguntó Álex—. Querrás decir CALLES abandonadas. Tengo entendido que Anna vagaba sin rumbo cuando la encontraron prácticamente desamparada. Sin sus padres, sin familia, no estaba a cargo de ningún amigo… Eres lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo.

—¿Y por qué no dice nada? ¿Por qué se pasa el día como ausente, agarrada a la bolsa que traía cuando llegó a casa y de la que no quiere separarse ni para ir al baño?

Marc me miró pensativo. Buena pregunta. Desde luego, no sería porque ninguno fuéramos a quedarnos con su amada bolsa, ejem, que solo era de tela algo sucia y bastante raída.

—Bueno, si la has obligado a que duerma entre lazos rosas, ponis de peluche y flores en todos los jarrones de la casa, es posible que haya perdido el habla. ¡A mí también me pasaría! —exclamó Álex—. Creo que debe de estar en estado de CHOC, que es como un shock pero… a lo bestia. CHOC. Un empacho brutal por exceso de cosas rosas, flores y lazos. ¡UGHH!

¡Qué exagerada eres! —rebatió Liseta—. Hay algún jarrón en el que se me olvidó poner flores… y creo que tengo un pony… lila, je, je. Y quizá algún corazón, pero POCOS.

Álex hizo una mueca y Liseta le dio la razón.

—Quizá unos pocos de CIENTOS, JE, JE. 

Anna había dejado su país como refugiada, y gracias a la organización en la que trabajaba mamá, había encontrado un hogar temporal… en casa de Liseta. ¡Y Liseta estaba encantada de recibirla! Entonces, ¿por qué todo estaba saliendo tan mal?

—Igual Anna no acaba de acostumbrarse a otro país, gente nueva… —me atreví a aventurar— … y tanto rosa…

—Álex tiene parte de razón cuando habla de CHOC, pero más que choc es shock —aclaró Marc—. Muchas veces, las personas que se ven obligadas a abandonar su país, su familia, todo, para escapar sufren un estrés tan fuerte que les provoca un estado de shock.

—No creo que sea eso —dijo Liseta—. Le caigo mal. Punto —remató.

Todos negamos con la cabeza.

Eso no era posible.

—¿Y si fuéramos todos? ¿Y si…?

Álex no me dio tiempo a cuestionarme nada más. Se había levantado de un salto. Marc y Kira hicieron lo mismo.

¡A la habitación de Liseta!

—Esta vez, déjame hablar a mí primero —pidió Álex llamando a la puerta con los nudillos.

Liseta dejó el campo libre a Álex. Primero entró ella y luego pasamos todos los demás. ¡Uf! No sé por qué no recordaba la habitación de Liseta tan… llena de cosas… rosas.

—Hola, Anna —empezó Álex—, somos los amigos de Liseta, ¿te acuerdas? Zoé, Marc, Álex… bueno, y Kira.

Anna nos dirigió una tímida sonrisa.

—Estábamos pensando… ¿Te apetecería hackear unos ordenadores con nosotros, o arreglar unos cables en un sitio donde se han fundido los plomos? ¿O, incluso, engrasar una cadena de bicicleta?… ¡Seguro que esto te apetece más que los ponis esos de colorines y los corazones de peluche!

Marc, Liseta y yo (¡e incluso Kira!) nos miramos horrorizados.

¡Cadenas de bicicleta!

¡Hackear ordenadores!

¡Plomos fundidos!

¿Álex se había vuelto loca?…

¡Que viva el mundo de color de rosa! ¿No?

Anna, contra todo pronóstico, de pronto soltó una tímida risa. Y luego otra. Y otra. Y de repente, rompió a reír a carcajadas.

¡Se puso a reír como una loca!

¡Eres genial, Álex! —dijo—. Has conseguido hacerme olvidar mis problemas con tus bromas. ¿Cómo se te ha ocurrido lo de la cadena de bici? ¡Es divertidísimo!

JA, JA, JA.

Y siguió partiéndose de risa ante la cara de estupefacción de Álex. ¡Si ella lo decía en serio!… Pero fuera como fuera, lo había conseguido: Anna estaba riéndose. Así que Álex soltó una risita. Y Liseta. Y Marc. Y yo. Hasta Kira se puso a ladrar, contagiada por todos nosotros.

¡Engrasar cadenas de bicicletas!

¡JA, JA, JA, JA!

¡Vaya CHISTE! (pobre Álex).

Si queréis saber cómo sigue la historia… ¡corred a por el libro a vuestra librería más cercana! :)

Zoemegabesos

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4 comentarios sobre ¡Ya está aquí el nuevo libro de la Banda!

  1. lucy dice:

    Hola Zoe:
    a mi me encantan los libros, pero tus aventuras me gustan aun más, espero que hagais más libros la banda y tu.

    • Zoé dice:

      Qué bien, Lucy, nos encanta que seas amante de los libros y todavía más de nuestras aventuras! ;)
      Un súper abrazo de toda la banda y montones de zoemegabesos

  2. Naia dice:

    Hola Zoé!
    Tengo un mont,on de ganas de leerlo.Tengo TODOS tus libros,ya leídos.Y me encantan!!!!

    • Zoé dice:

      Hola, Naia:
      ¡Qué bien! Te va a encantar este también, ¡ya verás! Vivimos un montón de aventuras en Rusia. ¡Qué guay que seas fan de la banda!
      Te envío un montón de zoemegabesos

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